Ávila honra a San Isidro, patrón de agricultores y numerosos pueblos

Ávila honra a San Isidro, patrón de agricultores y numerosos pueblos

Hoy se ha celebrado San Isidro Labrador, patrón de los agricultores y de numerosos pueblos de la provincia, en la que en veinte de ellos es festivo oficial y en otras once localidades, incluida la capital, se celebra una misa a mediodía y a continuación la procesión aunque no sea festivo: Aldeaseca, Ávila, Casillas, Crespos, Fontiveros, Lanzahíta, Madrigal de las Altas Torres, Mijares, Nava de Arévalo, Velayos y Vinaderos.

De estas 31 localidades, la mayor parte pertenecen a La Moraña, y el resto se reparten entre el Valle Amblés, el Valle del Corneja y el Valle del Tiétar, zonas en las que la agricultura ha sido el motor económico de sus habitantes

Las celebraciones de este santo se limitan a una misa pasado el mediodía, seguida de una procesión en la que se lleva en andas una imagen del santo tras la música de la gaitilla, aunque también las hay que la música la pone una banda de instrumentos de viento. En algunos lugares aún se subastan los banzos para cargar a San Isidro de regreso a su iglesia e incluso en varios lugares la música de dulzaina la bailan mujeres ataviadas con el traje típico durante todo el recorrido. Es común que al terminar la procesión se convide a vino o sangría y pastas o incluso la asociación de agricultores local invite a la comida.

En La Moraña se acostumbra a sacar la imagen del pueblo y llevarla a los campos, como por ejemplo en Madrigal de las Altas Torres, que se lleva hasta un pinar cercano donde se juntan con los vecinos de Horcajo de las Torres. Curiosamente es en esta última localidad donde es fiesta oficial y no en Madrigal.

En Ávila no se procesiona San Isidro desde hace unos diez años, cuando se disolvió la cofradía, pero se sigue diciendo misa a las 12:30 h. en San Nicolás y se mantiene el posterior convite a vino y pastas. Alguno de los ganaderos y agricultoes que siguen asistiendo año tras año recuerdan con nostalgia cuando todos los que se dedicaban a las labores del campo se congregaban ese día en San Nicolás, “a los jóvenes de ahora no les interesa y la Iglesia tampoco ha puesto mucho de su parte”, manifiesta alguno mientras el resto asiente o distrae la mirada.

Lo cierto es que tras la disolución no se han localizado los enseres del Santo, permaneciendo en paradero desconocido una columna de oro, los libros de San Isidro, la vara original de la imagen y la corona.

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