Miguel Hernández alerta de la llegada de la avispilla del castaño

Miguel Hernández alerta de la llegada de la avispilla del castaño

El diputado socialista Miguel Hernández, ha alertado del riesgo que corren los castañares de nuestros pueblos ante la proliferación en provincias limítrofes de la avispilla del castaño “que ya se ha detectado en la zona norte de Extremadura y en algunas localidades del sur de Ávila”.

Hernández pone en valor “la importancia de nuestro patrimonio natural y la necesidad de cuidarlo, respetarlo y tomar medidas para su protección, algo que solicitamos de forma preventiva ante la proliferación de esta avispilla, que implica un considerable daño económico y ecológico el sector del castaño. La prevención es la mejor baza de la que disponemos ahora, teniendo en cuenta que la avispilla se propaga de una zona a otra a través de los injertos”. “Por ello, entendemos que debe haber una vigilancia, no sólo por parte de la Junta de Castilla y León, sino también por parte de la Diputación Provincial para evitar la proliferación del parásito, así como una campaña informativa a los vecinos de zonas afectadas o que puedes serlo de forma potencial, para que tengan conocimiento de cuáles son los síntomas de la plaga y cómo se puede evitar el contagio de castaños enfermos con ejemplares sanos”.

Miguel Hernández sostiene que “la riqueza medio ambiental de Ávila es fuente también de riqueza económica y recuerda que “respecto de la plaga de procesionaria que afecta a los pinares de nuestra provincia no se ha hecho nada, pese a que los socialistas presentamos una moción hace dos años que se aprobó por unanimidad en la Diputación”.

La avispilla del castaño es originaria de China, aunque actualmente se encuentra distribuida por muchas otras partes del mundo, especialmente en el hemisferio norte. La hembra de este insecto deposita sus huevos en los brotes de los castaños, llegando a producir alrededor de 100 huevos. La avispa produce huevos fértiles mediante un tipo de partenogénesis conocida como telitoquia, sin la participación de un macho. Las larvas eclosionan pero no se desarrollan inmediatamente, iniciando su crecimiento a la siguiente primavera, cuando comienza el desarrollo de los brotes del árbol. Es entonces cuando las larvas inducen la formación de las agallas, de color verde o rosado y de más de 2 centímetros. Dichas larvas se desarrollan en el interior de la agalla protectora y emergen de ella como adultos. Las agallas se secan y vuelven leñosas, pudiendo resultar muy dañinas para el árbol, interfiriendo la formación del fruto y reduciendo la cosecha más de un 70%.

La presencia de agallas de esta especie también incrementa la probabilidad de que el árbol sea infectado por el cancro, causado por el hongo Cryphonectria parasitica. Las agallas abiertas dejadas por las avispillas pueden ser usadas como vía de entrada para que el hongo infecte los tejidos del castaño.

Aunque la avispilla puede volar, se distribuye por nuevos territorios más frecuentemente gracias a actividades humanas, como la planación de nuevos árboles y el transporte de madera infectada.

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